Marca-ciudad: ¿qué nombre le ponemos? – I

Hace unos meses inicié un proyecto muy ambicioso y complejo.

Tan ambicioso y complejo que parte de la construcción de una ciudad completamente nueva para un millón de habitantes, y todo lo que ésto significa: creación de sistemas de transporte, calles, avenidas, casas, espacios/áeras verdes, edificios administrativos, polígonos de empleo, zonas industriales,

El proyecto urbano parte de las presmisas que Fundación Metrópoli enuncia como fundamentales para las ciudades del Siglo XXI y el nuevo urbanismo – tema que es crucial para entender no solo las geografías, sino las correspondencias urbanas entre el entorno, los habitantes y el mobiliario urbano (las construcciones, las calles, los espacios, los transportes).

Porque en nuestra vida urbana desarrollamos correspondencias con el entorno y en base a éstas correspondencias nos identificamos con el medio y nos arraigamos en el entorno, es decir, vivimos la experiencia urbana y vivimos nuestras vidas: amamos, odiamos, nos divertimos, nos desplazamos, compramos, conocemos, etc.

La experiencia urbana define prácticamente nuestra cotidianeidad, y el rol que muchos servicios juegan en nuestras vidas: desde la colocación de las antenas de retransmisión de microondas de neustros celulares, hasta la disposición de los supermercados en la cuadrícula urbana -disposición que obedece a “walking distances” en México- , pasando por la ubicación de espectaculares, kioskos de revistas, restaurantes, cafeterías, etc.

En Fundación Metrópoli conocen muy bien éste tema – les recomiendo  ampliamente que visiten el site – y en México también.

Al menos el grupo de profesionales encargados de la planeación, proyección y dirección de la construcción de la nueva ciudad.

Imaginen por un momento un territorio de miles de hectáreas, vacío de construcciones, donde no se siembra ni se cosecha, un espacio que tampoco es reserva natural, un espacio que no es aprovechado excepto como paisaje -un paisaje semiárido por cierto. Ahora imaginen que en ese mismo espacio existe una ciudad de un millón de habitantes, cerca de 200 mil familias que necesitan: trabajo, servicios de agua, energía eléctrica, transporte urbano, suburbano y regional, administración, supermercados, cafeterías, tiendas, escuelas (desde guardería hasta educación universitaria), servicio de limpieza, transporte y manejo de desechos, etc. etc.

Y por último, imaginen que el proyecto (su proyecto, su tarea) desde el lado del marketing y la comunicación es ponerle nombre, es decir, crear una marca-ciudad para ese proyecto urbano que un grupo de visionarios ha osado vislumbrar y mejor aún, construir.

Como lo mencioné al principio de éste post ese proyecto lo inicié hace algunos meses y ahora que he terminado el proyecto, vamos a compartir la experiencia y sus resultados desde tres perspectivas: la metodológica, la conceptual y la mercadotécnica.

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