Archivo para mayo, 2010

FAKE !

Posted in abuso, buena fé, Fake, perfiles falsos, redes sociales "falsas" on mayo 26, 2010 by Adolfo

La leyenda urbana relata que el billete de 200 dólares fué usado para pagar una compra en el estado de Pennslvania, E.U.A., eventualmente la persona que pagó con éste billete fué aprehendida y encarcelada.

Del mismo modo en que se falsifican billetes, se falsifican miles -quizá millones- de objetos e incluso perfiles en las redes sociales, i.e., Facebook, Hi5, Twitter, etc.

Generalmente, ésta nueva “moda” tiene como propósito hacer crecer la red social de una figura pública, de una marca o de una compañia.

La creación de perfiles falsos es un tremendo fraude por varias razones:

1.- Es un abuso de la buena fé de los usuarios reales de las redes sociales;

2.- Es una práctica que cuestiona a las redes sociales en sí mismas: si los integrantes de una red social no existen en la realidad, quien está detrás de la red social?, cual es el verdadero objetivo de la red social? porque recurrir al engaño para crear/integrar una red social?

3.-  También es un engaño para quienes contratan éstos “servicios” porque los perfiles falsos son descubiertos eventualmente por los mismos integrantes de las redes sociales y denunciados puntualmente y el personaje/marca/compañia responsable es identificado y responsabilizado públicamente.

Crear perfiles falsos es muy simple: basta abrir una cuenta de correo electrónico, abrir una cuenta en Facebook. Hi5, Twitter, etc., y voilá el nuevo habitante de las redes sociales toma “corporeidad”. El siguiente paso puede ser tan laborioso como el creador del perfil falso considere necesario: desde crear un par de perfiles hasta formar una red de perfiles falsos interconectados entre sí para tener más peso específico en cualquier conversación – y vender al cliente o prospecto una “red social” completa de uso exclusivo, controlada por una par de personas.

El impacto de las Redes Sociales en la popularidad y familiaridad de un personaje/marca/compañia es indudable y está fuera de toda duda. Pero crear perfiles falsos para apuntalar a un personaje/marca/compañia puede ser jugar a la ruleta rusa con la pistola completamente cargada porque los usuarios de las redes sociales están detectando, y cada vez con mayor destreza y velocidad, a los perfiles falsos.

Pero si bien las redes sociales están aprendiendo a cuidar de sí mismas para protegerse de los embaucadores, también es cierto que quienes crean los perfiles falsos aprenden rápidamente a cubrir sus huellas y se vuelven más sofisticados: ayer me platicaban el caso de una marca de licor que usó perfiles falsos para promoverse entre las redes sociales – lo cual por cierto, no creo que sea el único caso.

La promoción de la marca fué, según me cuentan, un éxito y el cliente está más que ansioso de repetir la experiencia que le dió tan buenos resultados. Por supuesto, el proveedor de la “red social falsa” estaba feliz de volver a hacer negocios. Evidentemente, si existen personas/clientes que consideran seriamente el uso de redes sociales/perfiles falsos para promover su marca/compañia/figura pública, la práctica está muy lejos de desaparecer.

Creo que hacer lo anterior es una práctica muy nociva tanto para la confiabilidad y naturaleza de las redes sociales como para la mercadotecnia. Desde ésta perspectiva, ningún cliente/persona debería de alentar ésta práctica que eventualmente aniquilará a las redes sociales tal como hoy las conocemos.

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Clasemedieros 2

Posted in Uncategorized with tags , , , , , , , on mayo 5, 2010 by Adolfo

En otro de los artículos de Nexos (Ser y creerse) acerca de la clase media mexicana, la reflexión incide en los orígenes históricos de la multimencionada formación social:

“Hay países con clases medias tradicionales que se colapsan en una crisis económica de mediano alcance. Hay otras sociedades en las que, por el contrario, el nivel de tolerancia de las clases medias a las tempestades económicas es mucho mayor. ¿Por qué? (…) cuando se viene de muy abajo, cuando se es hijo de campesino, o de ejidatarios o comuneros para el caso mexicano, y lentamente se va accediendo a un mejor nivel de vida. Qué pasa cuando esas nuevas clases medias miran para atrás y comparan su situación con la de sus padres. Pensemos en asuntos básicos de México como el agua potable, el piso firme, el acceso a electricidad, a medios de comunicación masivos, a un automóvil, a diversión, etcétera. Los referentes y horizontes son totalmente diferentes. El proceso de formación de clases medias está íntimamente ligado a la urbanización, condición que en México ya alcanza casi al 80% de los mexicanos.”

Es decir, la clase media mexicana está en condiciones de soportar más -y mejor– condiciones de crisis económicas o condiciones que en otros países resultan condiciones límite, porque el origen histórico y social de los individuos supone una mejora indiscutible en relación con generaciones anteriores – y esas generaciones anteriores no están muy separadas entre sí: padres y abuelos por ejemplo.

Desde ésta perspectiva, la historia de la clase media mexicana tiene dos tiempos bien definidos: antes y después del TLCAN, o en otras palabras, antes y después de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari.

Porque es a partir del TLCAN que, parafrasenado a Marx, las fuerzas productivas del país se liberan de una serie de limitaciones y camisas de fuerza -aranceles, no integración de cadenas productivas, etc. – que impedían incrementar la capacidad social de producción de riqueza.

Así pues, la relación de la clase media mexicana con las marcas está mediada por esa percepción de progreso y avance material que proporciona el saberse en mejores condiciones que las generaciones precedentes.

En nuestro inconciente colectivo, la idea de “progreso” (tanto material como emocional) es poderosísima.

Véase el creciente impacto de la economía informal en nuestro país como parte de ésta historia, donde el acceso a marcas globales de lujo -Nike, Rolex, Armani Exchange, etc.- está garantizado por la piratería y proporciona la “sensación” de progreso y riqueza: dos valores fundamentales de la clase media mexicana y que operan como el fondo sobre el cual es “medida” la relación del individuo con la sociedad y el éxito personal.

Sensación de progreso y riqueza que dista mucho de estar contenida en la palabra favorita de muchos mercadólogos y comunicólogos –“aspiracionalidad”– porque ambos valores tienen una red de significados amplísima y poco explorada.

Clasemedieros

Posted in clase media, Marx, narcocultura, repensar, variables on mayo 3, 2010 by Adolfo

Nexos publica en su edición más reciente, una serie de ensayos acerca de la clase media en México.

Dichos ensayos intentan definir el significado conceptual -y real- de lo que se define como clase media, o más precisamente “clases medias” en nuestro país.

Para la mercadotecnia e investigación de mercados, las clases medias están más o menos claramente definidas: al menos funcional y operativamente hablando. Más aún, para éstas disciplinas la cuestión no reside en la definición de clases medias sino en los segmentos, conductas, actitudes y hábitos que éstas tienen.

En Nexos por su parte, la tarea es casi la misma:

“Sea como fuere, el hecho es que la clase media mexicana está integrada por estratos muy distintos de ingresos y evidencia una gran diversidad de acuerdo a su origen, tipo de empleo y pertenencia.

Naturalmente, el enfoque de la revista incide en el enfoque mismo de los ensayos – del mismo modo en que el enfoque de la mercadotecnia y la investigación de mercados define el enfoque de sus análisis.

Además, tanto la mercadotecnia et al y los ensayos de Nexos se alimentan de las mismas fuentes de información: censos, estudios de consumo, profesión, ingresos, desplazamientos, etc.

Por tanto para todo propósito práctico tanto en Nexos como en el mundo de la mercadotecnia se llega a las mismas conclusiones: las clases medias son muy complejas, dinámicas y juegan un rol muy específico en nuestra sociedad actual – estabilización, consumo y desarrollo. Nada nuevo bajo el sol.

El presupuesto es el mismo en todos los casos: el desarrollo económico da lugar a las clases medias, ergo, las clases medias se definen en primerísimo lugar a partir de su posición en el proceso productivo – Marx dixit -, de hecho todas las clases sociales se definen a partir de su posición dentro de ese proceso. Comprensible y racionalmente justificado.

Es más, creo que no existe un solo profesional de las ciencias sociales (las cuales incluyen a la mercadotecnia e investigación de mercados por supuesto) que lo niegue. Es parte de nuestro saber gremial para comprender mejor al segmento -o conjunto de segmentos- más importante socialmente hablando. Y hacemos diversos intentos con los mismos datos. Por ejemplo, el diario El Clarín, nos ofrece una perspectiva casi freudiana al comparar el yo y el superyo de la clase media argentina:

“Entre las consecuencias de la crisis de 2001/2002, se generó una paradoja: la gente tiene la percepción de pertenecer a una clase social distinta de la que realmente le toca por su nivel de ingreso. Y, en general, es el concepto de clase media lo que oficia de “imán”, de atracción, y de definición de pertenencia económico—social. Además, esta sensación llega desde los dos extremos de la pirámide social.”

Analizando los análisis, en realidad estamos hablando de un fenómeno cultural donde el criterio  fundamental de clasificación de los segmentos es la posición económica de los individuos. Por eso hablamos de la pirámide social: hasta arriba los que más tienen, hasta abajo los que menos tienen.

Pero, como también se lee, existen otras líneas de análisis que buscan complementar la noción-concepto de clases sociales: autopercepción, expectativas, creencias, etc. De ahí que los análisis resulten desde mi punto de vista prácticamente coincidentes – lo cual fué basatente bueno porque permite hacer comparaciones multidimensionales.

Pero pongamos por caso que eliminamos la variable económica – la madre de todas las variables en el análisis- y organizamos la información a partir de otras variables como por ejemplo, creencias, hábitos de vida, proceso de toma de decisiciones, etc. Cualquiera otra variable que permita re-pensar al individuo y al colectivo-segmento-red donde está inserto y que nos permita indagar y comprender sus circunstancias existenciales desde la perspectiva de sus propósitos y no de sus ingresos, porque si existe algo así como la evolución del individuo y de la sociedad, deberíamos de ser capaces de crear escenarios alternos de comprensión y análisis.

A final de cuentas, las aspiraciones y propósitos de los individuos no están motivadas únicamente por sus ingresos económicos: la extraordinaria vitalidad de la narcocultra en nuestro país así lo demuestra.