Clasemedieros 2

En otro de los artículos de Nexos (Ser y creerse) acerca de la clase media mexicana, la reflexión incide en los orígenes históricos de la multimencionada formación social:

“Hay países con clases medias tradicionales que se colapsan en una crisis económica de mediano alcance. Hay otras sociedades en las que, por el contrario, el nivel de tolerancia de las clases medias a las tempestades económicas es mucho mayor. ¿Por qué? (…) cuando se viene de muy abajo, cuando se es hijo de campesino, o de ejidatarios o comuneros para el caso mexicano, y lentamente se va accediendo a un mejor nivel de vida. Qué pasa cuando esas nuevas clases medias miran para atrás y comparan su situación con la de sus padres. Pensemos en asuntos básicos de México como el agua potable, el piso firme, el acceso a electricidad, a medios de comunicación masivos, a un automóvil, a diversión, etcétera. Los referentes y horizontes son totalmente diferentes. El proceso de formación de clases medias está íntimamente ligado a la urbanización, condición que en México ya alcanza casi al 80% de los mexicanos.”

Es decir, la clase media mexicana está en condiciones de soportar más -y mejor– condiciones de crisis económicas o condiciones que en otros países resultan condiciones límite, porque el origen histórico y social de los individuos supone una mejora indiscutible en relación con generaciones anteriores – y esas generaciones anteriores no están muy separadas entre sí: padres y abuelos por ejemplo.

Desde ésta perspectiva, la historia de la clase media mexicana tiene dos tiempos bien definidos: antes y después del TLCAN, o en otras palabras, antes y después de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari.

Porque es a partir del TLCAN que, parafrasenado a Marx, las fuerzas productivas del país se liberan de una serie de limitaciones y camisas de fuerza -aranceles, no integración de cadenas productivas, etc. – que impedían incrementar la capacidad social de producción de riqueza.

Así pues, la relación de la clase media mexicana con las marcas está mediada por esa percepción de progreso y avance material que proporciona el saberse en mejores condiciones que las generaciones precedentes.

En nuestro inconciente colectivo, la idea de “progreso” (tanto material como emocional) es poderosísima.

Véase el creciente impacto de la economía informal en nuestro país como parte de ésta historia, donde el acceso a marcas globales de lujo -Nike, Rolex, Armani Exchange, etc.- está garantizado por la piratería y proporciona la “sensación” de progreso y riqueza: dos valores fundamentales de la clase media mexicana y que operan como el fondo sobre el cual es “medida” la relación del individuo con la sociedad y el éxito personal.

Sensación de progreso y riqueza que dista mucho de estar contenida en la palabra favorita de muchos mercadólogos y comunicólogos –“aspiracionalidad”– porque ambos valores tienen una red de significados amplísima y poco explorada.

Una respuesta to “Clasemedieros 2”

  1. Isa Yolanda Says:

    O sea que vivimos en una especie de espejismo, nos deslumbramos sólo con “espejitos” . Chale! siempre ha sido así el mexicano, además de sufrido.

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